De acuerdo con datos de Luminate, una firma de análisis musical, Heroes tuvo un aumento de casi 500 por ciento en sus reproducciones los días posteriores al estreno del final de la quinta temporada de Stranger Things. Antes de su aparición en la serie, la canción tenía un promedio de 94 mil reproducciones al día; el 1 de enero alcanzó más de 342 mil, el 2 más de 456 mil y más de 470 mil para el día tres.
El efecto Stranger Things no sólo alcanzó a Bowie, sino que llevó al Duque Blanco directo a una generación que oscila entre los 18 y 29 años y que gracias a la serie han descubierto su música y, con suerte, su legado.
El impacto cultural de David Bowie es inmenso, derivado de su reinvención pionera en la música, la moda y el arte, desafiando las normas de género con personajes como Ziggy Stardust e inspirando a generaciones a abrazar la individualidad, la creatividad y la fluidez, influyendo en innumerables artistas, diseñadores y las normas de la cultura pop al convertir el cambio en una poderosa declaración artística.
Transformó la industria musical con teatralidad, desdibujó las fronteras entre arte e interpretación y abogó por la autoexpresión, dejando un legado de libertad y exploración artística que sigue resonando profundamente.
“No creo que puedas encontrar a un sólo miembro de la banda o personas que hayan trabajado en alguno de sus discos o con él que no se sientan bendecidos por eso. Creo que puedo decir al 100 por ciento que todos sentimos que no pudimos tener una experiencia más emocionante, creativa y disfrutable trabajando porque en verdad era como un mentor. No fue sólo que estaba tocando con un famoso rockstar, era un hombre muy inteligente, era como una enciclopedia de caminos sobre tantos temas.
“Era simplemente brillante y se puede ver eso en su trabajo, en su equipo, en su rango de trabajo como actor, pintor, escritor, cantante, al bailar… hizo todo. Y siempre fue excelente en lo que escogió, porque venía de ese lugar realmente puro y creativo. Para mí, él era un ejemplo de camino de pura imaginación, una mente creativa, una mente de pensamiento, realmente le prestaba atención a las cosas y fue capaz de absorber lo que estaba a su alrededor y luego crear arte increíble. Así que trabajar con alguien así para mí fue como ser un aprendiz de Michelangelo”, compartió Gail Ann Dorsey —cantante, bajista y compositora que pasó 21 años trabajando con Bowie— en entrevista con Excélsior en agosto de 2025.
Tal ha sido su impacto en la cultura que el Victoria & Albert Museum de Londres inauguró en septiembre pasado un ala especial dentro del recinto dedicada a David Bowie y su influencia.
El 13 de septiembre, el V&A East Storehouse abrió sus puertas al primer David Bowie Center del mundo en el East Bank en el Queen Elizabeth Olympic Park, en Londres, diseñado por la firma IDK. Un nuevo hogar permanente para el archivo de David Bowie, disponible al público en su totalidad por primera vez. Este espacio es, ante todo, un almacén de archivos y colecciones, con áreas de lectura y una sala de estudio.
El David Bowie Center cobra vida con una serie de nueve miniexhibiciones rotativas que presentan aproximadamente 200 piezas destacadas que exploran diferentes temas y elementos del archivo, desde el proceso creativo y la personalidad de Bowie hasta sus numerosos colaboradores e influencias, desde Little Richard hasta Jungle y Drum & Bass.
El espacio central incluye una zona dedicada a explorar el archivo con más profundidad, donde los visitantes que hayan reservado una entrada para ver las exhibiciones pueden explorar cajas temáticas que albergan una selección curada de reproducciones de material de archivo.
En el techo cuelgan 20 de las prendas y trajes más icónicos de Bowie en sus bolsas especiales, desde los looks de Ziggy Stardust de Freddie Burretti hasta los conjuntos Heathen de Agnes B, y el traje de novio de Thierry Mugler de 1992 que Bowie lució.
Una película presenta actuaciones y videos que abarcan la carrera de Bowie, y una instalación interactiva, The Library of Connection, rastrea el amplio impacto de Bowie en la cultura popular, desde la comedia Friends hasta la moda de Issey Miyake, y músicos como Lady Gaga, Charli XCX, Janelle Monae y Kendrick Lamar.
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Y sí, Londres tiene varios hijos pródigos y uno de ellos es, sin duda, Bowie. Por eso el Heritage of London Trust, una organización benéfica con sede en la ciudad que se dedica, entre otras cosas, al rescate y restauración de edificios históricos, anunció el miércoles la adquisición de la casa adosada, ubicada en el número 4 de Plaistow Grove, en Bromley, y recreará la distribución interior exacta de cuando Bowie vivió allí entre los 8 y los 20 años de edad.
El proyecto, cuya finalización está prevista para los últimos meses de 2027, se destinará a talleres creativos y de desarrollo de habilidades para jóvenes, sirviendo como una base sólida para la próxima generación y enseñando confianza y habilidades de comunicación en las artes.
“Fue en esta pequeña casa, especialmente en su diminuto dormitorio, donde Bowie evolucionó de ser un colegial suburbano común y corriente a los inicios de un extraordinario estrellato internacional.
“Como él mismo dijo: ‘Pasaba tanto tiempo en mi dormitorio. Era realmente mi mundo entero. Tenía libros allí arriba, mi música allí arriba, mi tocadiscos. Para salir de mi mundo de arriba a la calle, tenía que atravesar esa tierra de nadie del salón’”, dijo Geoffrey Marsh, cocurador de la exposición itinerante David Bowie Is, la cual estuvo activa de 2013 a 2018 y visitó ciudades como Nueva York, Londres, Barcelona, París, Berlín, Sao Paulo, Toronto, Chicago, Melbourne, Groningen, Boloña y Tokio.
La genialidad de Bowie no se dio por generación espontánea… todo comenzó en su casa y en sus primeras escuelas. De acuerdo con el libro de Christopher Sandford, Bowie: Loving The Alien, cuando asistió a la escuela Stockwell Infants, sus profesores lo definieron como “un niño talentoso y decidido, un luchador desafiante”. Para los nueve años ya bailaba y cantaba de manera que llamaba la atención de los adultos que lo reconocían como asombroso.
En casa la música fluía de manera libre y no fue de extrañarse que sus padres alentaran al pequeño David a seguir sus sueños con la libertad cultural que la posguerra llevó a Inglaterra.
“Los padres de David, especialmente su padre John, lo animaron desde pequeño. Su madre, Peggy, hablaba a menudo de nuestro difunto abuelo, quien fue director de banda en el ejército y tocaba muchos instrumentos de viento.
“Sus primeros instrumentos, un saxofón de plástico, una guitarra de hojalata y un xilófono, le fueron regalados antes de la adolescencia. También tenía un tocadiscos cuando pocos niños tenían uno”, expresó su prima Kristina Amadeus en una carta dirigida al editor de The Economist en 2016.
Y fue justo con Kristina que David descubrió el rock n’ roll de la mano de El Rey. Sí, cuando Elvis Presley lanzó en 1956 Hound Dog el futuro icono de la música y su prima no dejaron de bailar.
“Cuando tenía 11 años, bailábamos como duendes poseídos con los discos de Bill Haley, Fats Domino y Elvis Presley. Su padre lo llevaba a conocer a cantantes y otros artistas que se preparaban para la Royal Variety Performance. Recuerdo una tarde a finales de los años 50 cuando David conoció a Dave King, Alma Cogan y Tommy Steele. ‘Mi hijo también va a ser artista’, dijo. ‘¿Y tú, David?’. ‘Sí, papá’, dijo David con su voz aguda e infantil, con el rostro sonrojado y radiante de orgullo.
“Aunque el tío John no vivió para ver el enorme éxito de David, estaba convencido de que se haría realidad. Mi amado David cumplió y superó todos los sueños de su padre”, explicó Kristina en la carta.
Por otro lado, su medio hermano Terry Burns, quien padecía esquizofrenia y convulsiones, y era 10 años mayor que David, le presentó el jazz moderno, el budismo, la poesía beat y el ocultismo.
De acuerdo con Chris O’Leary en su libro Rebel Rebel All The Songs Of David Bowie From ’64 to ’76, además de Burns, una proporción significativa de la familia extensa de Bowie padecía trastornos del espectro esquizofrénico, incluyendo una tía internada en una institución y otra sometida a una lobotomía; esto se ha considerado una influencia en sus primeras obras.
Pero también la literatura fue un área que alimentó la mente de Bowie ya que devoraba libros. De la Ilíada, de Homero, a La tierra baldía, de T. S. Eliot; Mientras agonizo, de William Faulkner; o Falsa identidad, de Sarah Waters; pasando por El marino que perdió la gracia del mar, de Yukio Mishima, David encontraba inspiración y motivo en casi cualquier autor que llegara a sus manos sin importar si eran novelas, poemas o textos de sicología… todo lo alimentaba y lo proyectaba. Así lo deja ver El club de lectura de David Bowie, el libro que John O’Connell editó en 2019 y en el que habla de los 100 libros favoritos del cantante.
David Bowie empezó en la música en 1963, pero fue en 1969 cuando sorprendió al mundo con Space Oddity. En 1972 se afianzó en el imaginario universal con su álter ego Ziggy Strardust, que surgió del álbum The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars donde está su sencillo Starman. A este personaje icónico seguirían otros como el Delgado Duque Blanco. Bowie grabó 25 álbumes de estudio. En 1967 publicó el primero, David Bowie, y el último, Blackstar, lo hizo el 8 de enero de 2016, dos días antes de su muerte.
“David Bowie fue un artista que no temía el talento de otros artistas, sino que se nutría de su energía e inspiración. Es reconocido por sus colaboraciones sonoras con músicos como Brian Eno, Iggy Pop, Mick Jagger y el productor Tony Visconti, pero a lo largo de su carrera también colaboró con una amplia gama de artistas visuales, diseñadores, fotógrafos y cineastas”, señala el Victoria & Albert Museum.
Bowie también era pintor y artista. Se mudó a Suiza en 1976 y compró un chalet en las colinas al norte del lago Lemán. Aquí su consumo de cocaína disminuyó y dedicó más tiempo a la pintura, produciendo varias piezas posmodernistas. Durante sus giras, empezó a dibujar en un cuaderno y a fotografiar escenas para su posterior consulta.
Visitando galerías en Ginebra y el Museo Brücke de Berlín, Bowie se convirtió, en palabras de Sandford (Bowie: Loving The Alien), en “un prolífico productor y coleccionista de arte contemporáneo… No sólo se convirtió en un reconocido mecenas del arte expresionista: encerrado en Clos des Mésanges, comenzó un curso intensivo de perfeccionamiento personal en música y literatura clásicas, y comenzó a escribir una autobiografía”.





